Choya… La  indiferencia y la parsimonia, de no querer hacer las cosas.

 

Este antiguo vocablo, que se convierte con el tiempo  en modismo y cae siempre como el regaño cabalístico de no tener la buena voluntad de querer hacer las cosas, con la inmediatez correspondiente, al no de tener el buen deseo de ninguna ejecución para beneficiarse ni a sí mismo, mucho menos trabajar por el beneficio de las grandes mayorías.

En países como el nuestro, Guatemala, tenemos la mayor de las cosas solucionadas, de forma sencilla y de ninguna forma complicada prácticamente para beneficio de todos, hasta que las necesidades que de momento no son, caen en la urgencia de querer existir en la mente y en el corazón de los connacionales y de no tenerlo, se empieza a caer en una encrucijada que va de la vanidad a primera necesidad y para colmo, el no tener las cosas del ahora, pinta de desgracia cualquier intento de mejorar, pues las y los choyas, empiezan a aparecer por todas partes y desmerece cualquier intento de engrandecer el país.

Todo empieza a caminar con la velocidad de la choya y nada nos convence de lo contrario.  Es más, nos empezamos a dar cuenta y comprendemos que los choyudos planes de gobierno, no solo corresponden como tales, sino empiezan a tener el sentido de lo que no se puede comprender y nada encaja, ni encausa el sentido real de toda una nación. Vemos lo peor de nosotros mismos, en el actuar no solo de un Presidente, sino de toda una plataforma de gobierno que se fue acomodando a sus propios intereses y la Choya sigue su camino y nos muestra su nueva arista a través de lo que es la corrupción.

… Cenizas quedan.

 

En Guatemala, Centro América, sin lugar a dudas, vive el arduo proceso de todas las sociedades del mundo y emancipar todo lo que hace falta y ser más que un ejemplo, una nación sobresaliente en su riqueza social, como Capital Humano.

Claro, sus procesos no han sido fáciles, mucho menos tomar ese tipo de decisiones que cuando se ve para atrás, vemos esa senda que nunca hubiéramos querido ver, la de nuestros propios errores y el pesar de llevarlos a cuestas, en lugar de enfrentar una posible solución, pero eso ya cuando la carga parecía insufrible.

Llegar al poder en estos temibles tiempos, es para unos como haberse sacado la lotería, pues llevan en la cabeza, las fórmulas de como ingeniarse las riquezas y cómo quedarse con ellas, mientras tanto, la esencia de sus pobladores, llevan en su corazón, la esperanza de que su pueblo pueda crecer y desarrollarse para el crecimiento de los propios hijos. 

Una casta política ensimismada y corrupta, que no hay riqueza que frene esa sed y continúan con las trampas politiqueras, que no es que no se pueda, sino que no permiten otras manos, pues no quieren perder el poder amañado, con la consigna de seguir pagando favores. 

Qué ingratitud, que se venga encima una tragedia como la erupción del Volcán de Fuego y no se tenga ningún Plan B, pues no existe un Plan A y todo este caos de necesidad, se vea como un suspiro, para el gobierno en turno y las descabelladas ideas del Presidente de la Nación,  Jimmy Morales, demuestren su incapacidad y reticencia ante el país, reteniendo la ayuda humanitaria y a la vez, pidiendo ayuda a todos los países del mundo, teniendo el recurso a la mano, pero también el desorden para cubrir las necesidades de los damnificados.

Un evento fortuito y muy lamentable, dónde su equipo de trabajo, se dedicó a enviar videos de los informes y visitas realizadas, como si eso fuera lo más importante, mientras los deudos de las víctimas exclamaban su dolor y repudiaban sus necesidades, sin recibir esa ayuda tan urgente para atenuar las vicisitudes.

Un evento de la naturaleza de mucho dolor, que midió la insensatez de un político en ciernes, que no pudo trascender a la nación.  Ahora ya se escucha sobre desviación de fondos y capitales, así como la desaparición de donaciones, en medio del frío, hambre, dolor y angustia y mucha tristeza por las víctimas inocentes de este infructuoso evento.  

Las penas con pan son buenas… Otros pensarán  ¿Qué penas, qué pan, qué ayuda?...

 

 

Nos llenamos de crápulas

Estos indolentes seres, que hundidos en su propia existencia, asumen que la vida así es y es como la vida debe de seguir, con la carga de llevarlos a ellos, pagados de si, como si le hubieran hecho un gran favor a la nación.

Esta  mala casta, una casta viciada, que va más allá de buscar el sostén de una familia, ha caído en el vicio eterno de conformar ese sinsabor de los negocios, como la red por accidente, para ser pare de la corrupción y el engaño y lo peor, caer en el desfavor de agradecerle los beneficios personales al más de los corruptos.

Una evidencia total, de todos los males, donde una olla de grillos hace más bulla que la verdad misma  y todas las autoridades correspondientes y nosotros los guatemaltecos, que de cierto a muchos nos escandaliza tanto descaro, pero a otros, no les queda otra que seguir admirando al corrupto y sus corruptelas, pues han de tener la cola machucada dice el Vox populi,

Esta época ha sido inmisericorde con todos nosotros y esas acciones, han decepcionado a las grandes mayorías que se ganan el pan con el sudor de su frente.   Esto señores, es lo que no se vale, pues la corrupción ha llegado hasta los sistemas de justicia, que no ha hecho otra cosa que evidenciar la mediocridad en el ejercicio profesional.  ¿Hasta cuando señores?

En la reticencia ciudadana


Uno de los grandes fenómenos nunca antes conocido, es precisamente la reticencia social o ciudadana, no solamente contra un mandatario o funcionario público, sino también va en contra de la corrupción o un ejercicio político y el oportunismo para que los mismos se empiecen a creer la vil idea de considerarse líderes o incluso, la mejor opción, para alcanzar la más alta magistratura del país.


La reticencia, de la que hablamos, es el rechazo total del abusivo y descarado uso del poder, en toda la estructura gubernamental, es el rechazo a una autoridad, no consolidada, ni mucho menos identificada como un valor ante toda la población.


Esta reticencia, se convierte en el pacto no hablado, ni signado de todo un país y su propia decepción, de llevar a cuestas a este tipo de autoridades y sus estructuras, de abusar y esquilmar sus riquezas y el impulso de querer ver la ingenuidad de un gobernante, asfixiado por sus aduladores, que le permiten todo tipo de error, que es el peor engaño, que no tiene la necesidad de ocultarse, jugando contra toda regla y que juega con la mala intención de sobrepasar la justicia verdadera.


Fenómenos que nacen sin palabras y cuajan de inmediato en la conciencia social y ciudadana.  Pareciera que arrastrara  un rumor, un chisme; pero es de cierto toda una verdad, que decepciona, que entristece, que empobrece y lo peor, nos hace sentir que perdimos el rumbo y su solución, es cada día más difícil.

Una reticencia que nos mantiene a la espera, de que pase el tiempo.  Un fenómeno que surge sin soluciones y que en silencio nos pone en nuestra propia realidad.  Una verdad de dolores, en medio del irrefrenable materialismo de consumo y el total abandono del semejante que se va quedando con las manos vacías.  Un pueblo enfermo que a sabiendas, quiere seguir viviendo, como si nada estuviera pasando; sin darnos cuenta que somos todos los que estamos pasando simplemente la tormenta, esperando que ésta termine. 


¿Hasta cuándo?


Un bando irreverente para gente indiferente.


En aquéllos años, de aquéllos tiempos, un bando venía a ser un reto entre amigos, sobre cualquier pequeñez que se quisiera.   Eso definitivamente, se convertiría en la terrible competencia y luego en la total competitividad, que nos valdría como una buena herramienta, para generar muchísimas fuentes de trabajo.


Crecimos con bandos y también con retos y los fuimos perfeccionando y nos dimos cuenta de que para desarrollar ideas, era preciso tenerlas, pero sobre todo en un ambiente de paz y seguridad, con políticas claras y preclaras, para que funcionara como tal, o hasta donde se pudiera, pues al final de las cosas, la competitividad determina que las cosas se deben lograr con excelencia, hasta que las circunstancias, el lugar y el tiempo lo permitan.  Es como navegar en aguas inciertas y aprovechar las situaciones, como si fuera un mar de oportunidades y nosotros los oportunistas.


Cada cierto tiempo, pensamos con mucha indiferencia nuestro voto ciudadano y nos damos cuenta que en realidad las cosas no son fáciles y que cada vez, las opciones en cuanto al liderazgo son pobres, más pobres y paupérrimas y el resultado final, es que nos inclinamos por la menos pobre, pero no con la esperanza de que vengas tiempos mejores, sino para tener el pretexto perfecto, de tener un elementos concentrado y ejemplar, como el terrible ganador de las elecciones de la indiferencia, para ensañarnos y despotricar contra el supuesto “Líder”  que se va a atragantar todas nuestras formas malignas de una frustración acelerada, como pretexto de los rumores, las vergüenzas y desvergüenzas, convertidas en las más vulgares maledicencias, contra alguien que está del otro lado tratando de impulsar amargos bandos para la  gobernanza o desgobierno.


Pero un Bando, apreciados lectores, siempre trae consigo la semilla de un interés, por lo regular mezquino y nunca viene con el buen deseo y la buena voluntad de un beneficio para todos, que nos edifique y nos trascienda como nación y mejor aún, que sea parte del bienestar de un plan de Gobierno o de las políticas públicas, donde nos aseguremos un bien común, intangible pero existente entre todos.


¿Pero qué es eso y dónde está?
Creo que sería conveniente, revocar el ímpetu del Bando mismo y desarrollarlo particularmente, haciendo las cosas con un nivel más de excelencia (Competitividad), No robar  el tiempo ni los beneficios al empresariado, ni a la clase trabajadora.  Quitarse de una vez por todas, las terribles maledicencias y rumores, en cuanto a todos esos funcionarios desconocidos, que aceptaron el Bando de gobernar…


Serían los mejores pasos que pudiéramos dar, a pesar de las situaciones impuestas; pero sería una buena determinación para descargarnos un poco de esa terrible y cruel actualidad,  cosa que nos ayudaría para la Creatividad y para los otros, a los que tratamos con esa indiferencia, sería la credibilidad y la honestidad.  “Bando para el que no lo intente”…




Los vientos de noviembre

Hoy, soplan otros vientos que ayer eran el presente y rápidamente se convirtieron en futuro.  Como si una etapa más, anuncia el final de un año que concluye con un suspiro de que todo tendrá la oportunidad de comenzar.

Un renuevo de nuestras luchas, con la esperanza de que todo tenga solución y lo que es importante para nosotros, perderá su prioridad, para el devenir de los tiempos.   Nos hemos permitido que otros hagan nuestros esfuerzos y obligaciones.  Hemos dejado en manos abiertas nuestros compromisos de hacer nación y cínicamente lo lamentamos por nuestra irresponsabilidad.  Hemos puesto autoridades incapaces y estos lo han aceptado de igual manera, haciendo el ridículo y representándonos como mediocres.  Hay un esbozo de educación escolar,  salud, seguridad, etc. Pero de igual manera, no rebasamos los niveles y siempre nos quedamos en las mismas, al igual que todos los ministerios que conforman el gobierno, que no se tiene la capacidad y trascendencia para ejecutar los presupuestos asignados que repercuten en el desarrollo de la nación y permitimos que otros nos califiquen de pueblos torpes e ignorantes y el peor de los males, es que lo aceptamos de forma pasmada, sin hacer mayor aspaviento, para no perder la etiqueta de que somos un pobre país.  Hemos agachado la cabeza, sin tener la gallardía y la dignidad de exterminar de una  vez por todas, ese concepto vergonzoso de tercermundistas.  ¿Qué es eso? Parece un chiste de mal gusto, pero tenemos la esperanza de renovar nuestras fuerzas y empezar a ser mejores,
mientras contemplemos la oportunidad de que somos un pueblo con dignidad.

Entre autoridades, entidades y necedades.

En este crisol político apreciados lectores, los elementos que no corresponden, empiezan a dar de sí, como bien pasa con ese metal precioso, como lo es el oro, en su proceso de purificación para lograr un buen nivel de precio en los mercados de toda la vida.  Las sociedades.

Las autoridades de hoy, se ven empantanas y desgastadas por tanto pretexto y juego legal, dejando muchos vacíos, dónde no hay respuesta ni buenos asesores que descubran ese gran litigio del derecho que al final, no endereza a nadie y las energías y el tiempo, van con destino al desperdicio o a la gran pérdida del tiempo.

Las entidades tienen muchos pretextos para hacer o no hacer nada, pero que no tienen que olvidar, según ellos, es el beneficio para ese pequeño grupo de oportunistas que ven de brazos cruzados, como los otros siguen perdiendo el tiempo. 

Todos, con todo y el pueblo cansado, caemos en una interminable necedad por tratar de entender esta empantanada situación, como si hubiera sido construida con ese despropósito de nunca salir adelante.

Hoy, El Gobierno de turno, La Organización de las Naciones Unidas, La Corte de Constitucionalidad, El Congreso de la República juntamente con la Corte Suprema de Justicia, están en ese terrible juego, como un eterno entuerto de quién tira más y claro, nadie se ha dado cuenta que nadie gana en ningún desorden, pues por un lado está el falso poder y lamentable autoridad, por otro una mal concebida legalidad y por el otro los abusos de poder y el movimiento de la ambición de mucho para pocos y poco para muchos.

Muchos olvidan que para purificar el oro, es necesario conducir el crisol por el fuego, a altas temperaturas, para que las impurezas salgan por si mismas.


 

 

Marabuntas del fervor y la diversión

 

Nuevamente el color lila de las alfombras de las jacarandas, el olor a corozo y los bullicios apagados, nos dan la buena noticia de que estamos celebrando una vez más, el descanso que produce la semana mayor, más reconocida como la Semana Santa en Guatemala.

Las familias se preparan para darse el gusto de salir de vacaciones, adentrarse y tomar en cuenta la invitación que nos hace la iglesia, para participar en las fiestas de la espiritualidad, con la creación de alfombras o procesiones, para confortar el espíritu y retomar fuerzas para continuar con el proceso de nuestras vidas.

También muchos optan por los lugares turísticos y balnearios, para diluir el  estrés de la cotidianidad, según como llevemos la vida espiritual o la necesidad de las amenidades que bridan la diversión y el entretenimiento.

Una semana que se dice mayor por estar todos a punto de tope, por el estrés que atosiga a todos en la situación política, social y económica y que todos elegimos la modalidad de cambio y volver con fuerzas renovadas, para continuar con la tarea que todos tenemos como país.

Aunque no debemos olvidar, la seguridad y resguardo de nuestros hogares, pues todos sabemos que mientras unos andan en la pena, otros también andan  en la pepena, así que nada cuesta, que pongamos un poco de atención en ello, para no encontrar las sorpresas de que los delincuentes barrieron con todo.

Por favor, nada cuesta sentarse y planificar las salidas y lo necesario para llevar.  Cuide a su familia, ponga atención en su resguardo en su salud y seguridad.

Ciertamente, habrá sol, pero no significa que no use filtro solar para la propia protección.  Mientras tanto que les vaya bien a dónde dispongan ir.

 

Qué con su pan, se lo coma…

Una verdadera osadilla, es aquélla que va directo a una conquista, en un terreno completamente desconocido, creyendo y contando con la gente que se tiene, sin darse cuenta que cada una de estas personas, tiene su propia percepción y su propio interés, para beber un trago enorme de ese amargo y desviado caudal que entorpece cualquier designio que se tenga para el país.

Un propósito firme y duradero que un día estuvo en la mente del Mandatario Jimmy Morales y se fue desvaneciendo a pasos agigantados, convirtiéndose en un total despropósito, como un mal tropiezo para el desbaratado plan de desarrollo para Guatemala.   Las ilusiones de nueva y larga vida para los más cercanos dejaron de ser, al poco tiempo de tomar posesión, donde los círculos de parentela más íntimos, los despertó una realidad y  tuvieron que irse poco a poco desentendiendo de sus propias ilusiones o ambiciones.

Un mapa de gobierno configurado para pocos, con objetivos claros y preclaros, pero con pocas respuestas para todo un país.  Sin planes de desarrollo sustentable, con muchas preguntas y el eco de ninguna respuesta.  Una pirámide de humo espeso, que cuesta desvanecer, no por el humo, sino por su razón de ser.  Gente supuestamente pensante, que hace parecer que tienen un jefe que se le olvidó pensar y solucionar toda una serie de necesidades urgentes, de un pueblo con alma mezquina y sedienta, sabiendo que son un pueblo robusto, pensante, que nunca ha dejado de ser ingenuo y lo peor, un pueblo que sigue esperando y que con su pan, se lo sigue comiendo.

Eligiendo al peor

 

Los guatemaltecos de hoy, solo tienen la oportunidad de rascarse la cabeza y ver la gran lotería que nos toca, al ver a los participantes que se convierten en contendientes, previo a participar en la gran lucha encarnizada, para llegar a la más alta magistratura del país y ser el Presidente de la república, para la decepción de la gran mayoría de la población que quede quién quede, tendrá que seguir luchando para poder llevar el sostén para su familia.

Esta actitud vanidosa de un presidente electo, no es nada más que el reflejo de nosotros mismos. Un ímpetu truncado por los diferentes grupúsculos que se van declarando oportunistas y aduladores, que empiezan a mermar cualquier tipo de intención para lograr un bien común para beneficiar a las grandes mayorías, pero al final callamos y aceptamos que la incapacidad del posible elegido, no da la talla para solventar toda una problemática nacional.

Es en realidad, un proceso que no queremos ver, con la conciencia plena del bienestar de toda la población.   Una frustración solapada que nos brinda una realidad de todos para todos.  Es casi la negación del borracho, al no querer reconocer que su vicio es un problema y aún hay tiempo de buscar la solución.

Ciertamente aceptamos la corrupción, pues también a nosotros no nos gusta pagar los impuestos, gracias al despilfarro de gobiernos anteriores.  No tenemos, ni hemos edificado una cultura de la tributación, mucho menos una cultura del ahorro, tampoco una cultura vial y por lo mismo muchos nos vamos a empotrar con nuestra propia realidad.

Es necesario entonces, acertar con un candidato que se sienta capaz de brindar algo nuevo a los guatemaltecos, aunque no sepa del quehacer y se sienta con el desgarro indiferente de cualquier político que evada las situaciones más emergentes de todo un país, o sea a un tontuelo de esos que su ambición lo delate y tome el poder, aunque no sepa lo que es. 

Un país despierto, con ganas de trabajar desde antes que anuncien las aves el nuevo día, tendrá menos problemas.  Saludos amables lectores.

 

“La  Navidad incomprendida que todos celebramos”

Una fiesta casi vetusta, que nos ha llevado de la mano, durante toda nuestra existencia  y que poco a poco se ha ido transformando en un gran catálogo de productos comerciales que “Dicen” nos servirán para ese bienestar y calidad de vida que todos necesitamos y que ahora es mucho más fácil tenerlo,


por todas las oportunidades de hasta treinta y seis cuotas accesibles que resultarán el dinero contante y sonante que nuestra realidad nos pinta que no tendremos y si lo tenemos, no lo contaremos, a menos que nuestra deuda siga sumando y los intereses sumen, pero para otros, que en realidad son los dueños del dinero, que sale a nuestro nombre.

Ya pasó aquél lindo propósito de: “Ha nacido un niño salvador”… Cuando nuestros corazones llenos de paz, nos envolvía en los recuerdos de nuestros antepasados que ya no están entre nosotros y el renacer de los nuevos que conforman nuestra familia del mañana y que  con fuerzas renovadoras, uno podía contemplar un futuro casi cercano y esta vivencia era acompañada por los platillos tradicionales y el festejo era sincero y verdaderamente maravilloso, pues el calor familiar de estas épocas, en realidad sustentador y el sentimiento nos unía dándole la bienvenida al futuro, que ya se siente venir entre nosotros.  


Nuestra paciencia, es en realidad otra, que nunca deja de chocar con el bullicio casi agradable de la niñez, aunque unas cuantas veces, nos sorprenden aquéllos vozarrones que van naciendo como gallos asustadizos que se fugan del corral, que se van entremezclando con las reconocidas gallinas poshorocas… Y es cuando uno repara sobre el tiempo y que los patojos entraran a estudiar una nueva etapa, además de la sombra que producen las semejantes estaturas con mente ingenua.

A estas alturas, ya tenemos los imprevistos del año que prosigue y el nuevo endeudamiento con el crédito extendido a más plazos, para celebrar las fiestas como se debe…  ¿Pero de dónde sacan a este viejito panzón, que empezó por un santo flacucho de por allá, del siglo segundo de nuestra era, con su nombre de San Nicolás, que se desvivía por los desamparados y que con los idiomas se fue quedando como Santa Clos,  ahora nos resulta entacuchado de varios colores de franelas, según el ambiente que le quieran dar los negocios,  


timbón, barbado y hasta entre mezclado con la teología de la salvación… Ahora, con un costal de ofertas y descuentos, como el mejor pretexto para que la fiesta se sienta en las compras en todos lados.  Una fiesta para el entendido, pues la señal es muy obvia para poder pasar desapercibido.   Pero al final, uno piensa, es nuestra vida, nuestra familia y lo que uno quiere, es que lo disfruten,  Momento adecuado, para que la princesa de la familia diga con su voz nerviosa:  “Papá, quiero presentarte a Tonito, del quién te había platicado”…  Qué lo pasen de lo mejor amigos.  Felices Fiestas.

El  martirio en el crisol de Guatemala.

A medida que avanza el tiempo en la vida de las generaciones, siempre existe un filtro que pretende establecer una situación determinante en la memoria histórica de todos los pueblos y que nos brinda una lección más para enriquecer la cultura y el aporte de nuestras sociedades.

Ese filtro, como el urgente crisol social, es el que desvela y purifica toda situación o circunstancia que por un momento asfixia a los pueblos de la sociedad y los lleva a un nivel de decepción, al declararnos los niveles de corrupción, colocándonos en atosigante estrés y nos da la certeza de que vivimos en un mundo de total injusticia.
Una realidad que nos hace doler el alma y la existencia, al ver pasar el interminable listado de personas que son las simples víctimas y protagonistas de esas oscuras situaciones que nos dirigen en el camino de un rastro social y que cuando tenemos oportunidad de ver más allá, nos damos cuenta que el problema está más que generalizado y trasciende nuestras propias fronteras.   Una ambición, una corrupción, un Estado y un sistema corrupto e irreverente, que no respetó las raíces y los valores antañones de la sociedad que lo permite todo, o hasta donde se puede permitir.

El crisol, ese filtro social necesario, que siempre está purificando el actuar de las autoridades, de los servidores públicos y que traspasa los castigos con su carga moral.   ¿Hasta cuando Guatemala?

 

 



Educación y compasión; nuestros únicos recursos para salir adelante como nación.


Hoy, resuena en mi mente, aquélla frase lejana que se congeló en el tiempo, cuando mi padre, con visión futurista dijo: “Tenemos que mandar a la escuela al patojo”.  Un mundo para mí, desconocido, pues no sabía que mis padres estaban hablando de mi futuro, sin contar con mi opinión o mi deseo de aprender a escribir y a leer…


Esa tarde, sosteniendo mi pelota número cinco, bajo mis brazos, advertí la entrada a un mundo totalmente desconocido y que me absorbería el resto de mi vida, pero que iba a valer la pena y verdaderamente lo valió en todas sus luces.  Hoy mis padres, ya no están en ésta tierra, pero dejaron una huella profunda y una trascendencia inigualable en mi vida y la vida de toda mi familia.
Y así es como veo las diferentes situaciones de la vida.  Terribles entradas a lo desconocido y nadie se atreve a entrar… Nuestros líderes, son solamente de la entrada para afuera  y no hay decisiones claras para adentrarnos a ese elemento desconocido y transformar a todas las presentes y futuras generaciones.  No tenemos la solución, ni la visión de trascendencia.  Nuestros ancianos, viudas y niños en total desamparo, también se quedaron sin saber a quién pedir, clamar o reclamar su situación que va más allá de la angustia que nosotros mismos no podemos comprender, pues no lo hemos vivido en realidad.  


Luchar por salir adelante con educación, no es lo mismo que luchar sin ella, sin esa herramienta necesaria y urgente, que cambiaría para siempre ésta infame situación.  Tener un poco de compasión por los más necesitados, débiles, desamparados y vulnerables, es lo que cambiaría la situación real, de lo que realmente vivimos.  Esta no es tarea de un supuesto líder… Esto es una tarea que nos compete a todos, pues sé perfectamente que con el aporte personalizado de cada guatemalteco, se podría mitigar tan nefasta situación.  Los invito a que se permitan un momento de meditación y empiece por identificar las necesidades en uno o varios lugares, comparta con sus propios amigos y ponerse de acuerdo de cómo ayudar, valdría la pena y nos brindaría, con toda certeza, esa satisfacción humana, que todo mundo anda buscando.


La incertidumbre de un nuevo año.

 

El tiempo, como un cuenta minutos y cuenta años, nos recuerda constantemente que está en la dinámica de movimiento y no se detendrá por nada en el mundo, sino todo lo contrario, sigue y seguirá hasta llevarnos a cumplir el propósito de llegar hasta el final  de nuestra propia existencia.


En nuestra mente, nunca está el final ni lo último de las cosas.  Todo lo empezamos con lo más icónico, hasta lo más superficial.   Un nuevo trabajo, concluir una carrera de estudios, bajar esa terrible panza, un nuevo corte de pelo o nueva imagen, nuevos amigos o una nueva relación o mejorar los niveles necesarios de la salud, con una nueva cultura alimenticia. Etc.

El tiempo pasa y es determinante.  Nosotros, no lo creemos, pero si aprovechamos la oportunidad de contar con el tiempo y querer sacar todo el beneficio posible, aunque imposible sea, pero nos confiamos y vemos la buena oportunidad para volver a empezar, hasta que salga, pues todo apunta que la vida es un gran juego y su beneficio está en ciernes.

La vida y los nuevos años, queridos lectores, se circunscribe a una sola cosa, a contar con la gran oportunidad de diseñar las estrategias, para una mejor calidad de vida, colocarnos en la buena posición de servir y lograr nuestras más altas metas de ser mejores seres humanos, pues el tiempo es una dimensión, pero la vida lo lleva de su mano, simplemente para que se cumpla el propósito de desarrollarnos como tales, hasta que este concluya.  Muy feliz año para todos.

Los propósitos sin perseverancia

 

El tiempo dividido entre los nuevos años que nos tocan, se convierte en el momento más retador e inspirador para empezar las nuevas etapas para edificarnos por medio de nuestro propio esfuerzo y si en los primeros intentos nos sentimos atosigados y vamos perdiendo interés, nos encontramos con la lucha de volver a intentar, hasta que lo miramos cansino y definitivamente, los propósitos, se empiezan a ser historia, o una alternativa, para otro momento.

Todos tenemos la oportunidad para empezar algo completamente desconocido, que siempre nos ha llamado la atención y lo empezamos a pensar y a emocionarnos con la idea y más, cuando un nuevo año está por empezar y miramos como objetivos, hasta los más  imposibles… Y el reto es mucho más fuerte. 


Aprender a tocar guitarra, con problemas de motricidad, aprender a cantar, aun tomando en cuenta nuestra voz de ronquillo, aprender a manejar, conseguir un nuevo empleo, etc.  Una lista interminable, incluyendo bajar de peso, para llegar justamente, con  la temporada de verano y sus días soleados y en realidad, parecemos niños con un helado, que sí, que no, que caiga el chaparrón, saltando, compartiendo las inquietudes con la familia y amigos y no nos damos cuenta que algunos levantan la ceja y se atreven a preguntar, si somos capaces de mantenernos con el objetivo y la perseverancia para llevarlo a cabo y la verdad, nos importa un bledo la opinión de todos. 


A partir de mañana, me levantaré a las cuatro y media de la mañana y empezaré a correr cinco kilómetros por lo menos.  Dejaré de comer todas las galguerías, no compraré ropa con más medidas.   Empieza la semana y nos vemos presentes en el reto de empezar nuestro objetivo.   Estamos solos, pero lo debemos hacer… ¿Será que empiezo mañana?.. No.  Hoy de una vez… Pasar la vergüenza de una prueba de voz, para que en ese momento preciso, se me quiebre la voz.  ¡Qué  vergüenza!...  Ante tanta gente…  Y lo peor, es que algunos no pudieron resistir la risa y tras mi mirada, la cara la tenían sonrojada de que explotarían en una carcajada… Triste pesar, para los que nos impusimos un reto casi imposible, pero para los propósitos posibles, no hay nada mejor que levantarse temprano, aunque tengamos que pasar todo el día atolondrados del sueño, cansados, con dolor en el cuerpo, con hambre, con mirada triste y ansioso, al ver comer a la gente, reír, conversar con amigos… Eso es demasiado, pero mi reto es lograrlo y eso que es mi primer día de la primera semana.  ¿Pero que ha hecho toda esta gente para lograr sus metas?

 

A ellos, también les costó, perseveraron y vencieron.  Su objetivo se basó en su propio esfuerzo y no en el esfuerzo de los demás… Lo superaron.  Creyeron cantar como el gallo Claudio, pero no les importó, corrieron más de la cuenta y lo que hicieron fue creer en ellos y no lo hicieron para los demás, sino para ellos mismos.  Así es amigos, el secreto, para que nuestros propósitos no sean un amargo recuerdo es quererlo hacer, ahí vamos.                                                                                                                                                                                                                                                                                                        
                                                                                                                                      

Sacerdotes de una pública educación…

 
Ya es un tiempo pasado, en el cuál los maestros eran los verdaderos personajes del ejemplo, la moral y los buenos valores que con amor, fortalecían y complementaban los principios que traíamos de casa, de familia de nuestro propio hogar.

A lo largo del tiempo, siempre han luchado por mejorar sus condiciones de trabajo y siempre nunca hay un paladín de la justicia que les brinde las mejores condiciones, para que iluminen a las generaciones.

El garbo partió y solo dejó los recuerdos de un gremio, que antes fue en realidad educado, con criterio, valioso y altamente respetado en sus acciones y en sus derechos y la lucha necesaria por estos.

Hoy, tan digno gremio de antes, solo se deja llevar y sus grotescas acciones, amparadas por líderes fantoches y una vulgaridad, que no es otro reflejo de lo que existe en nuestra pobre educación.    Y no son otra cosa que un grupúsculo en mal estado y manipulado a favor de intereses políticos y el total abandono de la población estudiantil, sin los mínimos elementos para poder trascender.

Magisterio que debería urgentemente, rescatar ese valor intrínseco de enseñar, de educar… Etc.  Para no tomar a los niños como presas de su irresponsabilidad, pues ellos tendrían que ser el primer objetivo, para sacar a todo el país adelante.   Escuelas a medias, niños necesitados, maestros irresponsables, establecimientos de penumbra y destrozo, un gobierno que ignora y unos padres en primera fila para mirar.   ¿Hacia dónde vamos?

 

Gobernantes, una vetusta mala broma.

Desde todos los tiempos, siempre se han levantado esos personajes “raros”, con una irrefrenable sed de poder y de ambición y como cualquier predicador de parque, se atiborran de discursos aprendidos y de “filosofías baratas”, que siempre terminan por despertar el interés de cualquier ingenuo que anda en búsqueda de solventar su propia forma de vida.

La mezquindad, la ambición desmedida, el oportunismo y el deseo de poder son la fusión real para que surja un “Líder”, candidato o partido político, que empoderándose,   lo sostendrá toda una plataforma de crédulos, que darán la certeza y todo lo que tienen, incluyendo su propia dignidad, porque sus máximas autoridades o líderes de partido, lleguen al poder…

Aquí, caemos en el juego de la autorrealización, de encontrar las soluciones de todos nuestros problemas en el actuar humano, con la idealización de quienes queremos que nos gobiernen y no precisamente que gobiernen para trascender, sino que gobiernen para la creación de un escenario que lo resuelva todo, según las necesidades que surjan en el camino de la existencia, con la ley del menor esfuerzo, eso significa sin trabajar honradamente. Se cuenta con el líder, hecho un energúmeno hambriento de poder, capaz de volcar el trasto de mentiras y sostenerlas, hasta que la verdad llegue, que no le importará amasar grandes fortunas, pues esa sed no se apaga nunca y los pueblos, para ese entonces,  ya les ha empezado  a gustar esa imagen engañosa de promesas y más mentiras, esas acciones oscuras, que son los elementos claves, que sirven para justificar cualquier tipo de acción vil, para abusar no solo del poder, sino de cualquier recurso mal parado del pueblo, o hacerlo que se pare mal, pues se cree que está en la naturaleza humana, de aprovechar cualquier situación, sin importar cuantos se quedaron sin beneficios o  sin servicios, por incrementar alguna cuenta personal.  Lo peor de todo, es que la gente se acostumbra, lo percibe, lo perfecciona y lo empieza a tomar como una cosa tan natural, que ya no le afecta en absoluto.  La corrupción los ha alcanzado y el desvalor los ha empezado a gobernar. 

Un Gobernante no puede justificar su poca capacidad para negociar, para convocar, para proponer y para crear las urgentes estrategias de desarrollo social y sostenible.  No puede justificar los vergonzosos niveles de corrupción y engaño existente en las estructuras gubernamentales, mucho menos pasar a la historia con la intención no figurada de ser el mejor estratega o estadista como una simple broma, por muy experto que sea, en estas lides del entretenimiento masivo.  Como país, queremos trascender, conquistar, obtener un beneficio por medio del trabajo y no un beneficio por nuestra aceptación de continuar con el vicio de la tragedia social, por la otra incapacidad, de no saber qué hacer, ni tener la solución para ello.  Dignidad señores, es lo que nos hace falta.


 APG ante las amenazas a la libertad de expresión

 

La Junta Directiva y la Comisión de Libertad de Prensa de la Asociación de Periodistas de Guatemala APG,  ante las constantes amenazas y permanente peligro a la libertad de prensa y libre expresión del pensamiento lamentan que el Estado guatemalteco no tome en serio su función de garantizar por todos los medios a su alcance este derecho establecido en la Constitución Política de la República de Guatemala y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos OEA.

Y, por el contrario, su esfuerzo esté enfocado en restringir, acallar y abusar de su autoridad para establecer controles directos e indirectos, descarados o solapados, y hasta de criminalizar aquellas opiniones que no sean de su parecer o que despierten su mórbido interés particular sobre el general.

De esa cuenta, nos solidarizamos con la Cámara  de Medios de Comunicación  que denunció el artículo 31 del proyecto de decreto que dispone reformar  la Ley Electoral y de Partidos Políticos considerado en análisis que contiene atropellos a la  Libertad de Expresión.  Se pretende que estén sujetas bajo control del Tribunal Supremo Electoral las personas individuarlos o jurídicas que divulguen campañas  cívico políticas por cualquier medio de comunicación social, redes sociales, para que den cuenta del financiamiento aplicable a organizaciones políticas.

Levantamos nuestra voz de protesta y rechazamos todo intento de vulnerar el derecho de opinar, de establecer fronteras y de tener el acceso a todo medio de expresión, al derecho de la libre empresa.

Por lo tanto:

Exigimos que inmediatamente y de acuerdo a los procedimientos se retire el artículo 31 de proyecto de reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, para garantizar el libre acceso a los medios de comunicación.

Igualmente, exigimos que se suspenda la discusión y se retire la ley mordaza que pretende criminalizar las manifestaciones y la libertad de expresión del pensamiento por retrógrada y amenazante a los elementales derechos del ser humano.

Dado en el Salón Mayor Miguel Ángel Asturias de la Asociación de Periodistas de Guatemala, a los 26 días de febrero de 2018,

Junta Directiva

Por el derecho del pueblo de ser bien informado

Por el derecho a la libertad de informar y  tener acceso a las fuentes de información

Por una Guatemala como país democrático, libre de amenazas a sus elementales derechos humanos y a una convivencia pacifica

 

La información que interrumpe el Voto.

En nuestro país Guatemala, la supuesta fiesta de las votaciones, se empieza a entumecer hasta los huesos, por tanto rumor, como el invierno que nunca dejamos de esperar, hasta que llega y se convierte en un verdadero caos, tanto que hasta una sombrilla sirve de estorbo.


Esta fiesta de rumores amigos, empieza por lo que se dicen de los candidatos a cualquier puesto gubernamental.  Los dimes que se dicen y los dicen que se dijo, esto ya es un problema en la comunicación, pues todo mensaje lleva en su seno, no solo una verdad, sino un tropiezo  y un mal designio para el que lo recibe.  Estos rumores, que se convierten en buenas y malas noticias, cuando el rumor ya cobró velocidad, por medio del interés de los noveleros o chismosos y eso es como romper en la plaza una almohada de plumas y tratar de recogerlas.


Al final de cuentas, todos nos encontramos con un océano de información entre lo bueno y  lo malo de las personas que están en la palestra política y lograr un puesto en ésta maquinaria que se supone dirige los destinos de la nación y que empieza hacer el contrapeso con nuestro voto, que nos hará salir a las votaciones en un ambiente festivo nacional.



Es necesario entonces amigos, no aturdirnos con tanta información que a la postre no servirá de mayor cosa, por ahora no se necesita un proyecto de nación, pero si se necesita un compromiso de todos, para salir adelante como pueblo y como país



Con todo esto, vamos con los ojos cerrados, unos con la ilusión y otros con la necedad de votar, no por el proyecto de nación sino por el choco, el chafa, el corrupto o el transa y la divorciada.



Marquemos la diferencia, meditemos nuestro voto y sigamos construyendo como nación.






Un voto ingrato

Inmersos en un maremágnum de realidades que vienen como un tropel, los guatemaltecos nos preparamos para participar en una verdadera fiesta cívica e ir a fortalecer una desteñida democracia, con un ingrato voto, que en su mayoría, lo llevan como un ramo de dudas, pues hasta la fecha,  no hay nadie que en realidad represente las esperanzas de sacar a toda una nación, con su planes de gobierno o liderazgo.


La duda de por quién ir a votar, se acrecienta  cada vez más y la misma nos presenta una realidad más de lo que nos hace falta.  Certeza y la mayoría empieza a pensar de tomar el método de votar en contra de la persona y elegir cualquiera de los chiripazos, que se encuentran en el interminable listado de candidatos que muy atrevidos, intentan ganar las elecciones a como dé lugar.


Están los candidatos necios, que se dan el lujo de volver a participar y que están convencidos de ser la tal o cuál fuerza política de un país que aún no los conocen.  También, no podemos olvidar a los candidatos incautos, que se creyeron la bola de que podrían sacar a todo un país adelante y ahora andan sin equipo de trabajo, pues los abandonaron.  Y qué decir de los candidatos de élite, ya dominando un poco más a las masas no pensantes, pareciera que están en su propio charco, con una inversión asegurada, tras haber distribuido miles de láminas y madera a las comunidades, que aplauden a otros visitantes, con la esperanza de recibir algo más que una gorra y el cargo de conciencia de votar con una cruz, el símbolo señalado.  Pero no podemos olvidar a los candidatos pobres, endeudados, a los del pacto y a los pactados,  a los que entran al torbellino del juego escabroso de las elecciones, que nos van dejando la responsabilidad toda a loso guatemaltecos que tenemos la mejor de las intenciones de generar un cambio total con nuestro voto.


Tenemos que elegir y ser electos, creyendo en nuestro voto ingrato, para los que podrían ser non-gratos.   Nos vemos en las elecciones.


Mi tiempo, mi vida y mi mundo.


Uno, mis queridos lectores, pasa una interminable cantidad de tiempo, desenmarañando los supuestos  grandes misterios que se aparecen en la vida, creando soluciones ficticias de lo que no se sabe, ni se sabrá y que a la larga no nos interesa saber, ni mucho menos darlo a conocer.


Un tiempo revuelto entre todos, pretendiendo darle importancia a las nimiedades, que se convierten en un chisme, en un rumor, en una chifleta y finalmente un chirmol,  para que todos andemos bajo la novedad de lo que se dice o de los simples decires y bajo el manto del mucho tiempo que pasa y que se pasa.


Tiempos de ir y de venir… Hoy lo tenemos y mañana se agota un poco más.   No lo podemos comparar con el agua, pues el agua va, pero sigue existiendo.  Nuestro tiempo es muy diferente.  Este se va y no volverá, pues su fin es hacer siempre la historia de todo tipo de actuar y la generación que no aprenda, vendrá la siguiente generación para aprender.


La dimensión del tiempo que se va fundiendo con la vida y llega a tal punto, que ya no se explica su existencia en la vida o la vida en el tiempo… Un tiempo fundido en nuestro todo que pasa y no deja de pasar aunque no se haya dejado huella en nuestra vida que continua y que envejece desde que nace hasta que finaliza.  El tiempo sigue, ahora somos nuevos y mañana viejos del tiempo y por el tiempo para la vida que marca una huella con el tiempo, que se hace vetusto para la vida y para el tiempo y éste mismo se hace vetusto para la vida.


Vivimos en un mundo de muchas huellas y con caminos de muchos tiempos, que cuentan muchos pasados y muchas historias, que aún no hemos comprendido, ni mucho menos entendido, pues es un mundo que vive nuestra propia existencia. Nuestro propio ser y aunque queramos, es muy difícil de olvidar.


Geopolítica. Un concepto frustrado para una vida sustentable.

A lo largo de toda la historia, el hombre ha provocado siempre acciones,  con sus respectivos intereses muy particulares, a tal punto de caer en un total egoísmo,  que el beneficio de esta situación recae en muy pocas manos.

El hombre crea más pobreza que riqueza.  El hombre crea riqueza, solo para él y cuando la idea requiere compartir dicha riqueza, el beneficio es para un pequeño grupo de emprendedores inescrupulosos, que no le ha importado pasar sobre la dignidad de nadie.

De tal manera, surgen las fronteras y la naciones, no como una cuestión de unidad, sino para mantener a una humanidad dividida y acechada, por la ambición de los más mezquinos y embusteros, que se mantienen creando necesidades y materialidades para las mayorías, que hoy y siempre, han vivido la eterna lucha de la sobrevivencia.

Los grandes movimientos sociales, siempre han empezado por un interés particular, que han encontrado refugio en las necesidades de las mayorías, que se hacen una masa social, que de inmediato se convierte en una lucha, en una batalla de derechos, con el beneficio para pocos.  La gran revolución industrial, partió de esa manera, con la bendición del Papa y generó más pobreza que riqueza y sus grandes males concluyeron en explotación laboral, contaminación ambiental y mal uso de los recursos naturales.  Un costo excesivo, para el ímpetu que conllevaba.

Tenemos a una humanidad dividida y extorsionada.  Dependemos de fronteras que solo existen en nuestra imaginación, así como la riqueza y la pobreza.  Las revoluciones y movimientos sociales, siempre finalizarán en un propósito del averno, que ahuyenta cualquier buena intención.  No contamos con políticas de desarrollo social sostenibles en la tierra.  Las políticas existentes, están llenas de poder, ambición y aniquilación de los más débiles, por una materialidad engañosa, que no nos conducirá a nada.  Las naciones de poder, se quieran dividir más aún… Se agrupan y quieren deshacerse del resto.  Un mundo para pocos, según los más atolondrados.

Es necesario entonces, conceptualizar el modo y medio de producción, pero nada de esto funcionará, mientras existan pueblos cautivos, pueblos explotados, pueblos pobres y corruptos, además de la pobreza, la enfermedad, el hambre y la aceptación del resto de la humanidad.  Una total vergüenza.  ¿De qué estamos hablando señores...De construir más muros? Creo que estoy completamente de acuerdo… Nos hace falta un buen monumento a la Estupidez…

 

Diciembre… La época de zozobra de un futuro incierto.

Para nosotros como país, amigos lectores, aunque diciembre nos represente una incertidumbre de un futuro incierto, también nos trae ese final inconcluso, de todos los malos sabores que nos ha dejado la mezquindad de esa casta que se hace maldita, al conocer todos los desmanes inmisericordes, de los que ha sido siempre víctima la riqueza de todos nosotros como nación y que representa la nueva arista que el sistema legal y de justicia ha dejado por omisión y que del mismo se han desprendido muchos otros delitos que están por esclarecerse.

Diciembre, una “Época feliz” que se celebra por una aceptada inercia entre la obligación adquirida para hacer huella en la memoria histórica familiar y los consabidos gastos que se tienen que realizar para vivir por lo menos, una ilusión de vida que nuestro presupuesto nos ha contado desde hace mucho, que no alcanza para ese tipo de tafetanes y que tendremos que vivir con lo que tenemos, pero al final siempre lo celebramos, pues la necesidad obliga al compartir y departir con todos los seres queridos y los que se avienen a fortalecer la familia, como los novios, prometidos y nacidos, así como las necesidades que vienen juntamente con las edades de los puvertos.

Es una época que se viste de final y un buen pretexto, para convertirla en un buen recuerdo.  Es dónde los viejos recuerdan y traen a la memoria la presencia de los que ya no están entre nosotros, llenando nuestro corazón de mucha nostalgia. Aquí es dónde no pueden faltar las suegras que vienen a fabricar esos platillos que se aprenden y enseñan entre las amigas y los refrigeradores siempre están al borde de  espacio y nosotros al borde de la locura de no saber qué hacer…

El clima se hace más frío y el ambiente se llena de olores de otras épocas lejanas.  Los tamales de temporada, el ponche, chocolate, que se mezclan con el olor de los pavos y piernas de cerdo horneadas y uno simplemente recuerda sobre  todos los tiempos vividos, acompañado de una música de moda que hace mucho tiempo pasó, hasta que algún fuego pirotécnico estalla en el oscuro bullicio de la noche estrellada.

Las constantes visitas y las risas que se lleva el viento, definen la estima que desborda y uno asiente, sabiéndose querido.  Una nostalgia, un recuerdo, una época que nunca deja de pasar y que nosotros nos vemos aferrado a ella, pues al final, no queremos que pase y que nunca termine.  Es cuando nos damos cuenta que la Navidad ha llegado y  nuestro corazón está henchido de felicidad y convertirlo en un buen deseo de paz, armonía y mucha salud para todos, clamando por más sabiduría para poder cumplir ese propósito divino y cada uno de nosotros que aporte una ofrenda de amor y que llegué a toda la humanidad y que las necesidades sean otro de los recuerdos que tuvimos que superar.   Que la Navidad  sea para todos.

 

Un beso en la eternidad.

 

Este sentimiento de amor hacia las madres y  que nace en el corazón mismo de una comunidad consciente de ese ser maravilloso que nos diera el ser en la vida desde la concepción, el desarrollo, el nacimiento y el mantener ese fruto y que antes de su propio nombre, la conocimos como Mamá.

Es lo que nos brinda hoy, la templanza, la certeza de lo que somos, con el sentimiento tierno y auténtico de una  madre que desde siempre creyó en nosotros como los mejores seres humanos que ha tenido la humanidad y que difícilmente la humanidad va a volver a repetir y que ese sueño se ve truncado, desde el primer momento que los que dejamos de creer somos nosotros mismos, pero lo más importante es que el principio y su esencia está y desde antes que nosotros cobráramos conciencia y vigencia.

La humanidad entera, celebra esa misión encargada solo a las mujeres del planeta y que en realidad todos celebramos su cumplimiento, como el sentimiento de amor más tangible, con el que se puede tocar al Dios creador y poder comprender sus profundidades; y todo lo que perseguimos es poder mostrar nuestro corazón lleno de gozo y agradecimiento, por ser parte de ese majestuoso acontecimiento de la vida.   Dios las bendiga a todas por siempre.




La corrupción, como papa caliente…

Definitivamente, es una triste y hambrienta realidad, la que vivimos todos los guatemaltecos, no ahora, sino desde siempre y no es que nos hayamos enterado desde hoy, sino que la mentira ya no se pudo esconder, con las herramientas del pasado y hoy vamos de rodillas, tratando de comprender la deshonra que nos acontece como país, como pueblo y como nación.


La verdad, es como un mal chiste, de aquéllos que no causan ni siquiera, el esbozo de una sonrisa, sino la pena y la vergüenza de querer ser buenos guatemaltecos y encontrarnos este entuerto, que nos urge arreglarlo de inmediato, para poder seguir adelante. 

 
Es una papa caliente, que se quiere comer con mucha hambre y nos encontramos en la encrucijada de no saborearla y comerla, sino es tan caliente, que nos pone ante la encrucijada de no poderla morder, masticar, degustar en medio del tormento de quemarnos la boca.  La corrupción amigos, nace de una ambición desmedida, que promueve el supuesto poder, que muchos creen tener y no tienen tiempo para pensar un momento sobre las necesidades del semejante y solo pueden ver, según ellos, el derecho de su propia nariz.

Es en realidad, una infame situación que no nos libra con poner otra mentira inmisericorde para seguir creciendo, tampoco nos refuta la falta de moral para tenernos de rodillas, pues mientras más crece la corrupción, más nos exige la forma de pararla.  Nuestro flamante sistema de justicia, hace lo que se le permite hacer, pero nos encontramos que la corrupción ha llegado a todos esos sistemas y los tiene atosigados con sus oscuras formas de ejercicio, a al punto, que ha llegado también, a algunos segmentos del sector empresarial, que la misma forma de corrupción, los ha evidenciado.  Está claro, que si así seguimos, ya no podemos hablar de un futuro promisorio, hasta que lo corrupto permanezca.

Gobernando en un país imaginario…

En nuestra Patria Guatemala, más amada que odiada, donde surgen eventos maravillosamente sorprendente, como cosas cruentas y repudiables, tan oscuras e incomprensibles, como la oscuridad que pronto nos traerá un nuevo amanecer e iremos nuevamente a la conquista de lo que el nuevo día nos trae.

La realidad, es un entretejido de situaciones muy apremiantes y difíciles de tratar, pues muchas son producto del tiempo, otras de pura costumbre y otras, que nos sobrevienen por la dificultad de sobre llevar a cuestas el mal vicio de la corrupción.

Esto, señores, no es un reto para un Presidente, sino para un equipo de trabajo, con la visión de héroes, que hagan trascender a toda la nación para cualquiera de las postrimerías.  Un problema de generaciones, que deja mudo a cualquiera que esté involucrado en solo la búsqueda de soluciones en sumo urgente, pues ya vamos tarde, para adecuarnos a los compromisos, que como las urgencias, igualmente han nacido y la solución en si, ya se ha hecho anticuada.

Situaciones y soluciones que solo han servido para apuntalar el problema, mientras este crece, sin ningún resquemor de afectar a cualquier mayoría esperanzada en la nada, o en alguna promesa que pronto se hizo falsa, porque no hay ninguna filosofía que las resguarde.

El Presidente de hoy, Jimmy Morales, asegura y nos promete, las urgentes soluciones del ayer, con un ensueño del futuro, que con un equipo de ensueño, trabaja solamente para mantener la mascarada de una imposibilidad.  Se ha quedado con todo, para no hacer nada.  No hay soluciones para los más ingentes problemas, ha creado pantanales donde todos, lo han dejado navegar solo y también, sin darle las herramientas, más que las que existen en una falsa promesa que todo saldrá bien y los más cercanos, terribles aduladores, le aseguran que aunque sea un incomprendido, es un héroe, con la falsa figura de que será el mejor presidente de la historia del país… El, ya lo empezó a predicar y los aplausos, no le permiten escuchar al pueblo que demanda Justicia, pan, granos básicos y medicina.  Pero el audaz señor Presidente, ya tiene todas las soluciones, para los problemas que en ese tiempo fueron, ahora tenemos problemas con más aristas y que siguen sin solución en nuestra terrible realidad, que no es lo mismo que todo esté arreglado, con seguridad, salud, vivienda, educación, pobreza extrema, ancianidad, nutrición, etc… En un país de grandes dimensiones imaginarias, en la mente de un Presidente que no está viviendo nuestra lamentable realidad… ¡Animo Guatemala!

 

La terrible cuesta arriba

Esto mis queridos lectores, que debería de ser una verdadera fiesta de carácter nacional, se transforma en un cruento camino tan empinado en las circunstancias, que es una cuesta arriba para todos los connacionales que se ven en la coyuntura de cumplir con un deber patriótico de votar por la mejor opción que no se divisa desde el punto más alto de la cuesta.


Este domingo once de agosto, los guatemaltecos enfrentan una difícil decisión de votar entre dos candidatos, viejos lobos esteparios que definirán la nueva etapa para el país, que de pronto se dio cuenta de todas sus necesidades y las aristas que han salido de estas.


Los candidatos, Sandra Torres, primero las damas y Alejandro Giamatei, dos personas con carrera política, que se enfrentarán en las urnas, que se espera no ganen el ausentismo, como la gran indiferencia para este proceso electoral de un país que a pesar de todo, ha creído en una paupérrima democracia.


Estos candidatos, que han puesto su esfuerzo en ser conocidos, no en campañas políticas, sino en el tiempo de anteriores contiendas, han llenado de ansiedad y ambición de poder a pequeños grupos simpatizantes, que no dan ninguna certeza de su fuerza y el cambio que pretenderán hacer, en solucionar la problemática de siempre, existente en cada una de las comunidades del país y que es imposible de solucionar en los próximos cuatro años de gobierno, quede quién quede.


Este juego político que todos pintan como nuevo y que no lo es, también fue el juego de anteriores y olvidados gobiernos, que simplemente pasaron y que no se dieron nunca por aludidos de alguna solución, nos ponen en la terrible decisión de elegir al menos peor, a sabiendas que ni los dos juntos podrán con esta empantanada situación.


Entre tiranos y mendigos

Hay cosas en la vida, que cuando uno las piensa, jamás se percibe la explicación y cuando ésta existe, siempre es algo intangible, abstracto e inefable.

El poder, esa fuerza absoluta que nace de las profundidades de la ambición y la mezquindad, es la única luz tenue que un “líder pobre” puede ver, antes de quedarse ciego y ser la primera víctima de la vanidad, el orgullo, la pasión por la ovación, los vítores, los vicios y el dinero.  No tiene otra cosa en la mente,  que pretender dominar, atacar y destruir al semejante que se oponga a los intereses propios y mundanos de una mal llamada revolución.

 El objetivo principal, es el hecho de dominar al semejante y despotricar sus fortunas y sus vidas, guardando para si sus recursos, por el temor al fracaso, a la mediocridad y a la soledad; un simple miedo de  ser una simple creatura, que no quiere aceptar su propia mortalidad.

Robar, matar y destruir, son los pilares de cualquier revolución que surja y que  siempre se hará  con el dinero obtenido de otros, ya sea por la fuerza o por la misma ambición de obtener parte de “ese poder” e incrementar sus riquezas, aunque se obtengan del robo y de la muerte.  Son esos, que están al acecho, patrocinando las acciones de los supuestos líderes, sin ninguna garantía de lo que va a suceder, pero es un riesgo que quieren correr, por el solo hecho de estar cerca del “líder dominante” que los hace vivir con el resplandor del poder, pero se sabe que nunca lo tendrán, ni lo entenderán; no por ser tontos, sino por ingenuos. 

Con todo esto, nosotros mismos hemos creado a esa bestia ambiciosa de poder, sedienta de absorber todo tipo de pensamiento y de materialidad; una bestia que dejamos crecer y que la hicimos creer que es absoluta.  Una bestia que se empieza a sentir como un dios hacedor y que busca el aplauso de todo y por todo, por muy estúpida que sea la acción. 

Una bestia que se empezó a creer la inmortalidad, rodeada de infames, traidores, aduladores y ladrones.  Un animal raro, que todos  hemos visto y aceptado crecer en otros, como instituciones hemos guardado en silencio y los hemos vitoreado y nos hemos acostumbrado a comer las migajas, casi con el sentido de la comprensión.  Los reconocemos como líderes, humanos, solidarios, héroes de mil batallas sin sentido, pero héroes al final, los aceptamos y les damos las preseas necesarias, como el reconocimiento a su magnífica labor, pues ya no quedan testigos que confronten y afronten las injusticias cometidas, nos mostramos hermanos, semejantes,  coherederos de la tierra, por el solo hecho de que alguien tuvo el arrojo de demostrar esa bestia que todos llevamos dentro.

 

 

Cómplices de un proceso electorero
    
En ésta época amigos, hablar de política pareciera ser la tarea que se tiene en todos los sectores de la sociedad en Guatemala.  El Tribunal Supremo Electoral, se empieza a vestir de autoridad, para darle el resguardo y credibilidad, a un proceso electoral aún no viciado y hacer conciencia social clara y preclara, a toda una nación que siente fervor por alguna bandera, color o canción que se empieza a escuchar en el ambiente.
Un Tribunal Supremo Electoral -TSE- que obtiene más credibilidad y presupuesto cada cuatro años y lleva en sus hombros “la Responsabilidad” de darle a toda la nación el punto de confianza y los resultados ad-hoc con el nuevo líder votado, que llevará los destinos de la nación a un mejor lugar, para seguir cargando las deudas del pasado y los compromisos adquiridos por los gobiernos anteriores y como buen pretexto de lo que no se pudo hacer por el pago de toda la maquinaria del Estado, tan necesaria para no hacer nada.


Hoy, el tema importante, o el show de luces marcado, es el TSE. Los reyes de la fiesta y de la nada, que no nos pueden asegurar nada más que un posible orden y hacer que los guatemaltecos vayamos a votar con nuestra obligación por un grupo de desconocidos que con palabrerías pretenden traernos las soluciones tangibles a la problemática nacional. 


Agrupaciones políticas guiados por la costumbre de intereses mezquinos para llevar agua a su molino y con la certeza de que los guatemaltecos vivirán otra vez la infame experiencia de lo mismo y para nada y darle vida al sector justicia de perseguir a los corruptos, al enriquecimiento ilícito y a los que han abusado de las influencias y finalmente, nos llega la responsabilidad de acusar, exigir, evidenciar que no se ha hecho absolutamente nada por impartir justicia, más que para unos pocos, o para nadie.   ¿Hasta cuando?



¿Y la sinceridad para cuándo?

“No hay nada, como sostener todo un proyecto de desarrollo humano, con una piadosa mentira” Según el entramado de una red de funcionarios de Estado, que abarca casi todo el sistema nacional.
Mi país Guatemala, se ha visto confrontado nuevamente con su realidad moral, social, política y económica, al saberse presa de una mentira más, en la trifulca que se vive día  a día en todas las fuerzas “Vivas” que conforman la estructura de éste bendito país.


La mentira en la institucionalidad, de pronto entró a ser parte de nuestro rol social, una figura legal, la Comisión Internacional contra la corrupción y la impunidad en Guatemala (CICIG)  que vino impuesta desde afuera, claro el motivo fue más que suficiente, la corrupción era imparable, solo que los dos comisionados anteriores se sometieron cómodamente al rol establecido de la corrupción y éste tercero Iván Velásquez, tomó las riendas de ésta ambición desbocada e intentaron someter al orden, a estas estructuras criminales, que tenían copada a toda una nación.  Se dieron a la tarea de revelar muchísima información y todos fuimos cayendo en ese juego novelero de saber mucha de la verdad oculta y revuelta, de nunca acabar.  Muchas mentiras y muchas verdades, perfecto para un circo legal de  aturdidas conclusiones.  Encendieron la mecha de un explosivo, que nunca había existido en nuestro país.


La mentira en la gobernabilidad… Las investigaciones de la CICIG, empezaron a mover el piso en las mismas estructuras de gobierno, cuando luego de llevar a la cárcel a muchos funcionarios incluyendo al mandatario y su vice mandataria y otros funcionarios testaferros,  que se dieron a la fuga.   Impusieron un  nuevo presidente de corte chiripazo, que no hizo otra cosa, que mantener la situación de pocos meses, mientras el país entero estaba entre la agonía y la vergüenza, hasta llegar a las nuevas elecciones, que todo apuntaba que sería más de lo mismo.

El esperado día de elegir, finalmente llegó.  Nos encontrábamos aún destemplados por los amargos acontecimientos y con tan pocas posibilidades de elegir a un representante verdadero, con las manos casi vacías.   Los sectores de la sociedad, enloquecidos y nerviosos, con sus negociaciones de última hora, para llegar a elegir al mandatario que asumiría el cargo por un lapso de cinco meses, para lograr mantener el orden institucional y “La democracia” una concepción de pensamiento joven, aún no comprendido en Guatemala y en muchos otros países en el mundo.

En la política… Este recurso de la mentira, se suma como una vil herramienta al sistema político y lo empiezan a usar a mansalva, queriendo ganar una razón, un propósito o simplemente anular la verdad, según los intereses que estuvieran persiguiendo y en momento era propicio, para revolver las aguas, para ganancia de los hechores.  Todos, a disposición de la cantidad y los recursos en el baile de las leyes, fugas, tránsfugas, antejuicios y proyectos de ley, según el negocio del momento.

La mentira se luce en el fuero legal y sus debilitadas estructuras.  Se destapa con una serie de negocios y prebendas, que no era otra cosa que mantener su poder a toda costa y el ambiente se torna marrullero, al intentar comprender y transparentar todas las supuestas acciones legales de  la corrupción y vemos entonces el interminable trabajo de las cortes, para apagar, en lo que se pudiera,  algo de todo este maremágnum del código procesal penal.

La mentira, nos trajo las palabras, que como nación, nunca habían estado en un propio vocabulario.  Palabras viejas que ahí estaban refugiadas en el casi olvido, para una nación decente y honrada.  “Cooptación”  vocablo de novedad, al saberse que todo un Estado de Nación, había sido víctima inocente de un robo  en su totalidad y dónde muchos de los conocidos, conformantes de la maquinaria gubernamental, eran ladrones y corruptos y que la nación completa, se sentía más que víctima, se sentía avergonzada y cómplice de un país de ladrones.

La mentira continua su camino, enmascarando y desenmascarando realidades y sutilmente nos va diciendo el nivel de ingenuos que somos, todo lo que nos hace falta aún, que clase de gente está gobernando, los monstruosos niveles de ambición que se puede llegar a tener y las grandes estupideces que se cometen al querer mantener la mentira, en un mundo donde se quiere tapar al sol con un dedo… ¿Y cuándo vamos a ser sinceros?.



Una Verdadera Navidad, para la humanidad.

 

Siempre, en los últimos atisbos de todos los años, sentimos esa vela imaginaria que desde hace mucho, su luz se va disminuyendo, paro sabemos que nunca se apaga o deja de ser…

 

Una luz tenue que nos brinda una esperanza de que siempre estará y que, aunque su luz vaya disminuyendo, siempre intentará iluminar el camino que nos lleva a un destino sombrío y oscuro, pero tenemos la certeza de que es esa vela que nunca se apaga, la que nos brinda esa certeza de llegar.

El rumor, el temor y el terror, es algo que la humanidad de siempre ha llevado de la mano, como algo necesario para retomar la fuerza para enfrentar la existencia, que es corta, pero que el grado de negatividad, hace que el tiempo vaya más lento y cansado, para estar siempre acojonados e ir pintando la vida, las costumbres y las épocas que hacen huella en la vida de las generaciones.

La Navidad, una costumbre viciada que trae el pretexto de una celebración de hechos de la historia que ahora, sin conciencia, se viene a mostrar como una fiesta familiar, donde de pronto, todos se reúnen para conectarse con los que andan en la calle y los que están, no son lo más importante y la única comunicación que se tiene es cuando se piden saldo, llamadas, Wi Fi, o batería…

La Humanidad, una sociedad global que aprendió a archivar todos sus recuerdos en la nube y compartir grandes conversaciones en cualquier chat, no de sus sentimientos, sino de sus deseos y pasiones imaginarias con cualquier desconocido.  Hoy, se ha despertado la inquietud de tener lo mejor de los modelos de celulares más actuales del mercado, sin importar su precio, pues ese problema, ya es problema del pasado.  El asunto de hoy, es compartir todo el actuar más íntimo, con el más desconocido y mantener la comunicación con el oportunismo y la indiferencia, pues ¿A quién le importa en realidad?
La verdadera Navidad para la Humanidad amigos, es aquélla fiesta que viene con sus propios propósitos de cambio, su propia natividad, aquél nacimiento que nos confronta a todos, con una  nueva esperanza de vida, como una nueva oportunidad para uno y para los nuestros.  Un tiempo más de vida, no para venir hacer lo mismo de siempre, sino hacer lo de siempre con cambios reales, con la certeza de un nuevo despertar, sin arrastrar ese cúmulo de nimiedades que hacen un eterno bulto cargante, sino aceptar de corazón, la nueva oportunidad de vida, para la vida misma y hacer de este mundo un mundo, el mejor.

Banderas limpias:

Signo de consciencia social ciudadana y certeza para Manifestar en Guatemala.   


 

Una manifestación nace innegablemente de un impulso general de la población, de lo que se sabe injusto para  toda una nación como Guatemala.

Un impulso que en realidad ha chocado con la dignidad de una nación, que la creían pobre e ineficiente, por parte de ésta casta de la criminalidad que se ha ido refugiando en la gran maquinaria estatal y lo ha convertido en un brazo desestabilizador y una gran herramienta de la corrupción.

Rompió el punto de equilibrio entre la paciencia y la tolerancia, el punto de no soportar, el de no resignarse como antes.  El pueblo invadió las calles, los medios digitales, las redes sociales de la Web y los medios de comunicación, pero lo más alarmante, invadió las conciencias sociales y ciudadanas y se encontró con un pueblo organizado y cansado de tanta corrupción.

La corrupción y los buenos deseos que tenía el Presidente Jimmy Morales, poco a poco se fueron desconectando de la población y la ausencia se hizo sentir, cuando todos empezaron a aceptar que no tenían presidente alguno.  Lo lamentable, es que todos y todo el Estado, sintieron la misma reticencia y más, cuando ya no se pudo soportar el mal chiste que nos había empezado a contar la corrupción.

Han sido muchos los desaciertos y la Providencia se convirtió en oprobio.  La población se confrontó consigo misma y respirando profundamente, salió a manifestar y a reclamar sus derechos y no como una horda salvaje de quemar y pintarrajear banderas, ni hacer pintas en nuestra propiedad común, sino  como debe ser.  Y comprendió una verdadera esencia; la Dignidad y que la mejor de las luchas, debería ser una lucha pacífica y el mejor estandarte sería nuestra propia bandera nacional, limpia, clara y fecunda y que en todo momento y en todo lugar, nos estaría representando a todos como pueblo y como nación.

Los requerimientos y peticiones de un pueblo como nuestra Guatemala, ya empezó.    Y no nos podemos callar y nadie se puede quedar atrás.  Ha llegado a nuestras mentes y corazones, la esperanza por un país que será un ejemplo para el mundo.


 

Un maremágnum en el silencio

 

La paciencia de Nosotros los guatemaltecos, se ha visto ha visto colmada, no solo por las cosas bizarras del presente gobierno, que no ha podido disfrazar sus propias desgracias, con la anterior administración, dónde todo un país se vio cooptado, como la más vil de las desgracias

Un gobierno, casi eterno, con la alienación de cargar un terrible estigma sobre ellos, no solo por las cosas del pasado, sino por los sucesos de vergüenza, que podrían rebasar los niveles de corrupción del gobierno anterior.  Malas políticas públicas, corta estrategia para la educación, una pobre  y triste visión, para fortalecer la salud de los guatemaltecos, así que paupérrimos resultados en toda una gestión, que se ha encubierto por los pocos recursos y la mala empatía, con los otros organismos del Estado que, como si fuera poco, también luchan por quitarse la mala imagen de corrupción.

Discursos de quejas, quejidos y lloriqueos, que no nos dicen, ni nos cuentan nada, mucho menos nos  inspiran para compartir tan solo una visión de nación, un sueño para una vida mejor…

Un silencio entre las penas de un maremágnum  que de un rato a otro, explotará, como ese silencio de las grandes mayorías, que nuevamente saldrá a protestar, mientras las autoridades con su silencio, esperan que concluya esperan poder terminar su mandato, que nunca tuvo la oportunidad de empezar.

 

 

La Semana Santa de Hoy.



Como pasa con el tiempo y las cosas, la Semana Santa, también se va situando  como un conector con lo divino y que va haciendo huella en nuestra existencia, convirtiéndose en ese líquido indispensable que nos aferra a la vida y al devenir de los tiempos.


La mayoría de comunidades, aún se aferra a estos valores existenciales, como queriendo olvidar los sucesos anteriores, que aunque no dejaron huella, aún duele con lo que han hecho en la nación.


Unos demuestran su sed espiritual, otros se deciden por conocer otros mundos, con tal de salir de los achaques que concede el estrés del trabajo y otros simplemente hacen lo que bien les venga en gana, total,  es un momento, un suspiro para fortalecerse y retomar fuerzas para seguir adelante.


Todos, al final de cuentas, creemos siempre que todo va a mejorar y que el malo, se convierte al final en bueno y que aún tenemos esa libertad de compartir y expresar nuestros deseos, a través de la religión, el deporte, la exploración y la eterna política, pero que todos andamos y estamos en cualquier lugar, donde nos nazca.  Festejamos la Semana Santa, pero también el verano y no importa que no se note el bañador, pero que si se sepa que no es tan malo andar con una cerveza, para sentirse con algo común entre las manos.



Total, son simplemente unos días para no hacer nada más que el solaz y el esparcimiento.




El enero de la Cuesta.

Luego de la gran bulla de las fiestas de fin de año, cargados de luces, colores y regalos, bebidas y comilonas; viene el decepcionante descalabro de la felicidad, cuando antes de que el mismo año termine, vienen los urgentes cambios de cosas para regalar, por cosas por comprar, como los útiles escolares que se tienen que comprar, gritando que serán para el nuevo ciclo escolar y este es el primer paso para empezar el nuevo año.

El desencanto empieza, cuando se empieza a ver por todos lados, cargados de una infinidad de problemas que nunca se han querido resolver y es que lo cierto, no es que no se quieran resolver, sino que no hay solución a la situación tan bizarra que tenemos. Eso de que: “Me dejó una chiva, una burra negra y una buena suegra…” como dice la canción, solo se queda en una simple ilusión de ritmos y compases que nos ponen en la picota de muchas cosas que también, solo se han quedado en la promesa de un pueblo que está sumergido en el ensueño de vivir una constante sin solución. 


Iglesias que venden más el diezmo y figuras de salvación despintadas de otros tiempos, un gobierno de beneplácito, políticas despiadadas que no nos ofrecen un verdadero desarrollo, gobiernos amargos, así como niños con un proyecto desnutrido de educación y jóvenes sin una opción en el mercado laboral… ¿Y para qué más?..


. Somos un pueblo de emociones y sensaciones que no está haciendo otra cosa que pasar el tiempo, en forma desanimada y mediocre, acostumbrados a lo sueldero y a que la vida así es, que “pobres nacimos, pobres tenemos que morir”. 


Pero hasta ahí, tenemos que crear nuestra propia forma y modo de producción, que no le tengamos miedo al esfuerzo y a preguntar, tenemos que emprender la idea de formación y todos juntos ir en un camino muy emprendedor, que no nos asuste la idea de que alguien presenta una muestra, o un trabajo creativo en una exposición de arte y que no nos sorprenda encontrarnos a personas, con otra forma de vida, pues ellos son el resultado de esta terrible situación, como nosotros, solo que con otra perspectiva de vida.  “Feliz año para todos”.

 

La pesadez del tiempo




Hoy, no me puedo quitar de la mente, esa remembranza de aquélla imagen encarnada en mi padre, un tipo en realidad elegante, siempre con un periódico de la época en la mano, el paso seguro y autoritario, calzado de zapatos tipo Oxford y un cigarro convertido en chenca por un pensamiento que no tenía respuesta.

Un buen mozo del recuerdo, curtido por las épocas y el esfuerzo de sacar adelante a su familia, todos los días de su vida.  El tiempo en realidad vivió su presencia y su existencia, en un tiempo que cada día se hace más lejano, pero aún más vivo y va cobrando comprensión, su constante preocupación, pesadez y tristeza de aquélla mirada verdosa llena de fuego por conquistar su espacio cada día y que lograba un poco de tranquilidad, al recibir el cariño de los suyos.

Su constante preocupación, ya era casi un vicio… Las noticias de los diarios, esas que navegaban con el viento, como un rumor de todos y para todos, mantenía la preocupación y tristeza sobre la época que trataba de mantener escondidas las realidades, donde todo era mentira, pero estaba pintado de verdad y la verdad pintada de mentiras, que agotaban la esperanza de las mayorías.  Aquél río de poder, transformado en ambición y en matanza, cuando ya no se podía sostener.  Los ejércitos, como instrumentos de maldad, repletos de ignorancia que cumplían órdenes sin sentido, pues eran una sola cadena de cumplimientos, que ya habían perdido  el camino. Y trataban de encontrarlo…

El tiempo, como mi padre, pasó y se convirtieron en un sagrado recuerdo, haciendo huella en la existencia y de mi vida.  Hoy, prácticamente vivimos otro camino y otros vientos.  Las verdades se pintaron de derechos y surgen grupos que vienen del vicio, la ignorancia y la ambición, grupos siniestros que van con el mal ejemplo de la soberbia, el trauma y la corrupción, dónde muchos se ven reflejados y el Estado se ha contaminado.  En aquéllos tiempos no comprendíamos nada, hoy tampoco, pues el tiempo ya se nos hace pesado y las alternativas de hacernos una gran nación, son muy pocas, pero pienso que mientras haya una oportunidad podemos hacer la diferencia.